Homeostasis

Los últimos años nos han hecho diferentes. Hemos estado reestructurando nuestras vidas, y hoy no es momento de sacar a la fuerza el “parche curita”.

Todos tenemos esas mentiras que nos contamos a nosotros mismos, que nos mantienen en modo víctima, y que al final, funcionan como cualquier adicción: drogas, café, cualquier cosa que altere químicamente nuestro sistema para sentir un cambio.

Estamos viviendo como colectivo una experimentación de madurez espiritual, pero no necesitamos tener todas las respuestas. Lo que antes nos gustaba, ahora puede sentirse diferente. Mientras damos pequeños pasos individuales, como colectivo, estamos avanzando muchísimo.

A un niño, no lo forzaríamos a crecer; lo tomaríamos de la mano y lo acompañaríamos suavemente. Con nosotros pasa igual.

Somos “adictos” a tantas cosas: a lo intelectual, a lo emocional, a narrativas mentales que nos atrapan. Queremos trabajos más exitosos, más tiempo con los hijos, más descanso… y hoy nos enfrentamos a una especie de hoja en blanco.

La energía está ligera. No se trata de hacer rápido, sino de mirar nuestra sombra y ver qué es lo que no nos da tanto miedo como creíamos. Átomo a átomo, la materia se siente menos densa. La energía es colectiva, pero también individual. Podemos sentir miedos existenciales como: “¿Y si pruebo una forma nueva para mí mismo?”

Mirar nuestra realidad interna nos permite ver, que no todo es perfecto, pero tampoco que todo está mal, sino que estamos en un punto medio; en un espacio de crecimiento, y de evolución.

Anterior
Anterior

Un mensaje

Siguiente
Siguiente

Reflectores